SHIHAN ROBERTO YOKOMIZO - SENSEI GERARDO LANGELAN

20 de agosto de 2011

CEREMONIA SEPPUKU - HARAKIRI


El samurai realizaba una extraña -a ojos de un occidental- ceremonia que se le exigía como precio por un error a ojos del daimyo. Dicha ceremonia se llama seppuku, y he aquí cómo ha de celebrarse para que el chi del samurai reciba el perdón eterno.

El suelo se cubre con esferas de futon de paja. En el centro se coloca un gran cojin blanco. A la derecha de este se coloca una bandeja con papel de arroz, un pincel y un tintero. A la izquierda un cubo de madera. La katana en los ganchos superiores y la saya (vaina) del wakizashi (espada corta, "compañera" de la Katana.) debajo. El kaishanu-nin (se trata de una persona de confianza que se encarga de cortarle la cabeza) debe situarse junto al cubo, ligeramente detrás del que realiza el seppuku.

El que realiza el seppuku se arrodilla y medita hasta encontrar la muga, el estado de paz interior. Coge la bandeja y la pone delante de él. Mezcla la tinta y escribe en el papel de arroz su Haiku (composición poética japonesa) en caracteres kanji (caracteres japoneses), que serán recitados por él mismo antes de continuar con la ceremonia. Después devuelve la bandeja a su sitio.

Un ayudante entra con otra bandeja blanca con un vaso de cerámica y una pequeña botella de sake. El ayudante se arrodilla delante de él y se saludan. El que realiza el seppuku se sirve en el vaso y levantándolo bebe dos pequeños sorbos, una pausa y otros dos sorbos y devuelve el vaso a la bandeja. El ayudante se retira con la bandeja a otro lado de la habitación.

Después de esto se espera que el que realiza el seppuku diga unas palabras del motivo por que realiza este acto para devolver el honor a su familia. Termina haciendo una reverencia a todos los presentes. Enderezándose, debe de despojarse de las prendas que le cubran el torso, sujetando las mangas del kimono bajo las rodillas.

El ayudante se aproxima con otra bandeja blanca con el wakizashi, la espada debe de estar en vuelta en papel de arroz, sujeta por tres puntos con una cuerda roja. Solo debe dejarse descubierta 3 centímetros de la hoja y el puño del arma. La espada debe de quedar apuntando hacia la izquierda, con el filo hacia el que realiza el seppuku .El ayudante se arrodilla de nuevo, saluda y se levanta y rodea por la derecha hasta situarse un poco mas atrás del Kaishanu-nin arrodillándose.

Entonces el que realiza el acto, coge el wakizashi y empieza a cortar desde el lado izquierdo del abdomen ligeramente por debajo del ombligo hacia la derecha. El segundo corte sube hacia el corazón. Entonces el Kaishanu-nin corta la cabeza con la espada o Katana, para evitar que el dolor se muestre en el rostro evitando así el deshonor. Las espadas deberán de entregarse a su familia.

Sin el consentimiento de su daimyo (señor), un samurai NO DEBE hacerse el seppuku, ya que esto sería considerado también un deshonor. El samurai deberá de pasar toda la noche anterior a la ceremonia meditando sobre su vida y orando a sus antepasados para que le perdonen.

En cuanto a las mujeres, ellas no se suicidaban cortándose el vientre sino se abrían la garganta con su cuchillo (Kaiden o Kaiken). Esto se denominaba "Jigai".



El samurai ante la muerte

Después de un fracaso u otro acontecimiento deshonroso, muchos samurai preferían darse muerte cortando su abdomen con su espada para tener un fin honorable: esta práctica se llama hara-kiri (“corte de estómago”). El suicidio ritual es parte del código del bushido y se conoce como seppuku. Otras razones para cometer seppuku era la muerte del señor o daimyo, o bien mostrar inconformidad en contra de alguna decisión o actitud del daimyo. La idea de que más vale una muerte honorable que una vida deshonrada es parte de la mentalidad japonesa hasta la actualidad. Los ronin (samurai sin señor) eran samurai deshonrados y eran marginados por la sociedad: se convertían en limosneros, alcohólicos, asesinos.
A pesar de su aspecto fiero, los samurai cumplían una serie de estrictas reglas de cortesía hacia su oponente. Cada combatiente solía dar su nombre, linaje y hazañas anteriores de heroísmo. Una vez terminada la lucha, el samurai victorioso tenía la costumbre de elogiar el valor de su oponente derrotado, antes de cortarle la cabeza. También practicaban una cortesía macabra: antes de la batalla, el samurai quemaba incienso en su casco de manera que, en caso de ser decapitado, su cabeza oliera bien.


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